Volvió a cerrar Les Arts la temporada como el curso pasado: excelente espectáculo, moderada asistencia del público. En fin, habrá que hacer camino (educar) al programar. Y desde luego que en esta ocasión se programó con tino. La producción elige el unhappy end de la versión de Ferrara, no la del estreno veneciano. Presentada en marzo de 2015 en Lausanne y rodada también por Santiago de Chile (julio de 2016) y por Filadelfia (febrero de 2017), es limpia y elegante, muy en la línea de Sagi. En su plasticidad reconoce el propio regista una influencia cinematográfica que alcanza ontológicamente, y esto ya es cosecha propia, hasta Berlanga por el traslado de la acción a un tiempo entre siglos (XIX y XX) de imperial apariencia austro-húngara. Sagi, apoyado por el equipo con el que trabaja de forma habitual, consigue una ambientación…
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