Javier Perianes regresaba al Patio de los Arrayanes para ofrecer una contundente selección de obras que, por otra parte, ha venido desarrollando a lo largo de esta temporada. Y es que en esta ocasión el programa estaba compuesto por la primera parte del ofrecido en el auditorio del malagueño Museo Picasso el pasado otoño tan sólo unos días antes de la grabación de su último disco dedicado a Schubert, y la segunda de su recital en Jerez de abril.
En esta cita granadina fue perceptible un punto de mayor contención sonora por parte del pianista onubense probablemente condicionado por las comprensibles (o no) y extraordinarias circunstancias acústicas: de una parte, las derivadas por el propio patio del Alhambra (con su pórtico, estanque, paredes, etc..) y de otra, por la amplificación y demás embrollo técnico sobrevenido por la grabación…
Comentarios