La urna con las cenizas de Mary, duquesa de Roxburghe, está justo debajo de los primeros violines en el foso de la orquesta de este teatro construido en menos de un año como nuevo domicilio de la Grange Park Opera. Y como los organizadores de ésta última, también la incinerada vivió momentos de zozobra cuando se peleó con su señor feudal. Mary se desayunó (literalmente) de las intenciones de su marido cuando una mañana de 1953 su mayordomo le trajo con el café con leche la orden de desalojar el castillo de Floors en Escocia. Ni una palabra de divorcio porque sólo se trataba de un desalojo para permitir al Duque gozar de su solar ancestral con sus amantes sin reproches de adulterio. Pero el divorcio lo terminó pidiendo ella luego de resistir por seis semanas el corte de luz, gas y teléfono impuesto por el marido. Y no es que que no…
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