Cuando salió a escena Zimmermann y comenzó el Concierto para violín de Beethoven me quedé fastidiada, no me gustó nada su enfoque. E inmediatamente me dí cuenta de cuánto había cambiado mi imagen sonora de esta obra en los últimos años. Hace apenas dos décadas, Zimmermann era uno de mis violinistas favoritos, no es que me llevara a las alturas celestiales, pero siempre disfrutaba. Y de repente le escuchaba y era 'viejo'. Pero es que en los últimos años me he acostumbrado -como todos, supongo- a una generación de violinistas -jóvenes y guapos en su mayoría- que son mucho más brillantes y aparentemente expresivos. Busqué entonces mentalmente qué me gustaba de Zimmermann (y de Vengerov, y de Mutter) y comencé a disfrutar enormemente del Concierto de Beethoven, cuyo primer movimiento se me pasó en un soplo, de un tirón. Porque con la llegada…
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