Uno de los mejores violonchelistas de la actualidad, Truls Mørk, pasó por Madrid, en el marco del Liceo de Cámara para contribuir, con las dos sonatas dedicadas a su instrumento, a la integral de música de cámara de Brahms. Vino acompañado por la inglesa Kathryn Stott, pianista totalmente a su altura. (¿Cuántas buenas pianistas hay en este mundo - cómo sobreviven todas?)Tanto la Sonata Op 38, como la Op 99, son auténticas obras maestras. La primera, cuyo movimiento inicial fue compuesto 5 años antes que los dos restantes y por tanto algo desigual en el estilo, nos deja ensoñados por la preciosa melodía cantada por el violonchelo, desde los primeros compases. Y después viene maravilla sobre maravilla - todo expresividad, todo abandono a la belleza: Sencillamente avasallador, y más aún en la versión de Mørk, memorable por el bello sonido…
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