Dentro de la serie de recitales y conciertos de cámara del Festival Enescu se incluyeron algunos más orquestales que camerísticos, como los de la Orquesta Filarmónica Checa que comentó Alfredo López-Vivié, o este de la Philharmonia Orchestra londinense, bajo la dirección de Ashkenazy, ya no sólo porque las obras entraran dentro del apartado de música sinfónica, sino porque la voluntad sonora era netamente orquestal e incluso grandiosa (la Philharmonía salió a escena con ocho violonchelos y ocho contrabajos).
De hecho, existía incluso una cierta similitud entre este concierto y el que ofrecieron a las 19.30 de ese mismo día, y en el ciclo de grandes orquestas, la Filarmónica de la Scala y Chailly, con un programa centrado en el Concierto para violín de Chaicovsqui y otra sinfonía shostakovichiana, la nº 12 op. 112, conocida como “Año…
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