Los porteños tenemos casi todo el tiempo muchos problemas. Pero jamás padecemos ese mal inimaginable para nosotros que suele afectar a países exóticos como Suiza, Noruega o Suecia: el aburrimiento.Estar sentados sobre un volcán ignorando el momento en que estallará la erupción es una sensación fascinante sólo comparable, tal vez, con el vértigo de una montaña rusa, según cuentan quienes han pasado por la experiencia.En los últimos meses hemos pasado de un gobierno neoliberal y conservador a otro ultraliberal y algo más conservador. El mercado y sus leyes rigen cada una de las decisiones de un gobierno que, antes de las elecciones, repetía como eslogan: "Algún día va a ganar la gente". Ahora nos estamos preguntando a qué gente se refería o quizá deberíamos preguntarnos a qué día de qué año se estaban refiriendo.Los posibilistas sostienen…
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