Curiosa situación, la vivida los primeros días de febrero en los auditorios de las orquestas profesionales gallegas: mientras que en Santiago de Compostela la Real Filharmonía se reforzaba para interpretar partituras de Richard Wagner, Aleksandr Scriabin y Claude Debussy; en A Coruña, la Orquesta Sinfónica de Galicia menguaba su plantilla para afrontar la primera parte del concierto que hoy reseñamos, disponiendo un número de músicos sobre el escenario similar al que en el Auditorio de Galicia había dado cuenta, aún con tal ampliación de efectivos, de reducciones (a cargo de Iain Farrington y Joám Trilho) de las partituras originales programadas. Sin embargo, y a pesar del engrose de la una y del adelgazamiento de la otra, el ADN orquestal de ambas formaciones marca sobremanera su sonido y presencia; e, incluso con una cantidad de…
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