Novedades bibliográficas

Flamencolojía, ossia El nido de la serpiente

Xoán M. Carreira
lunes, 30 de abril de 2018
Antonio Manuel: Flamenco. Arqueolojía .. © Editorial Almuzara, 2018 Antonio Manuel: Flamenco. Arqueolojía .. © Editorial Almuzara, 2018
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La editorial Almuzara ha sacado en los últimos años una amplia colección de monografías sobre el flamenco y los bailes andaluces, que ya consta de 28 títulos. La calidad de este amplio e imprescindible catálogo es muy variada, y la joya del mismo sigue siendo ... y Carmen se fue a París de Gerhard Steingress (2006) que mantiene incólume su posición como monografía de referencia de los estudios sobre historia social y cultural del flamenco.

Un año después de la publicación de ... y Carmen, el profesor Steingress concedió una importante entrevista a EFE en la cual manifestó que el flamenco "ya no es andaluz", y que cualquier esfuerzo por nacionalizarlo o por convertirlo en un patrimonio exclusivo "es actuar a partir del miedo y de la instrumentalización política". Steingress, que siempre se ha opuesto a los sucesivos intentos de apropiación política del flamenco, juzgó severamente el actual estatuto de autonomía de Andalucía, el cual atribuye a esta comunidad competencias exclusivas sobre el flamenco y lo define como "elemento singular del patrimonio cultural andaluz".

En otoño de 2017 Steingress levantó una enorme polvareda en los sectores más rancios de la intelectualidad andaluza cuando afirmó que "cualquier concepción de arte nacional me suena a nazi". Esta frase regresó a mi memoria en forma de palabras proféticas cuando hace unos días llegó a mis manos Flamenco. Arqueolojía de lo jondo1 [sic], "una adaptación literaria de la conferencia dictada por su autor para la clausura de la cátedra de Flamencología de la Universidad de Córdoba, el 18 de abril de 2017"

Este planteamiento literario es doblemente evidente puesto que el libro carece de notas al pie, bibliografía, referencias, etc. Es decir, el 100% de su contenido es de la cosecha del autor, lo cual incluye el grano y la paja, más abundante esta que aquel, que tiende a ser pequeño, deforme y a menudo picoteado por la más diversa fauna. A lo largo de sus páginas conviven desvergonzadamente el racismo, la xenofobia, la superstición, el mesianismo y el esencialismo con la ignorancia de los más elementales fundamentos de la historia, la sociología, la lingüística, la antropología, y otros recursos 'modernos' de la crítica cultural. Este brebaje cocido lentamente en el fuego del fanatismo y la intolerancia se salpimenta con frases de la Biblia citadas de memoria al igual que de otros muchos textos tanto sagrados como clásicos de la historia de la superstición. El resultado final es una bazofia cuyo paradigma parecen ser los protocolos de los Sabios de Sión y otras inmundicias intelectuales perpetradas con el único objetivo de alimentar los temores más arcaicos y los odios más enraizados. 

Y para este objetivo todo se vale, como en cualquier manual de posverdad. En Arqueolojía de lo jondo se canonizan todos los dislates de la flamencología mágica a la que tanto han contribuido Caballero Bonald, Felix Grande, y muchos otros intelectuales que alimentaron mitos absurdos como la antiguedad milenaria del pueblo gitano (a los demás parece que nos acaban de inventar los extraterrestres hace unos días), la etimología cuántica (aquella que permite subdividir las palabras en pequeñas quanta que podemos hacer girar en todos sus ejes, para de este modo construir la palabra que queramos y demostrar lo que proceda en cada momento), o la convención arcádica de una Andalucía feliz donde todos convivían pacíficamente bajo el Califato (hasta que los Reyes Católicos la dinamitaron) en represalia a que "en ninguna otra parte del mundo islámico como en Al Ándalus fuimos tan heterodoxos y fieles al legado de nuestros antepasados" (página 34). 

Abro al azar el libro y copio: 

Por la misma razón que hace unos años dejó de ser obligatorio que los taxistas de Nueva York hablaran inglés, no me cabe duda de la hegemonía en las calles de Al Ándalus de nuestro árabe dialectal con arrastres sonoros y palabras de nuestro romance que igualmente atesoraba vestigios de las lenguas milenarias que se hablaron en esta tierra. [...] Mientras duró el respeto a mudéjares y sefardíes, sus lenguas sagradas se escucharon intactas en mezquitas, sinagogas y rezos domésticos. Lo mismo cabe decir entre gitanos y negros y, por extensión, del idioma empleado en sus distintas expresiones musicales, cantes y bailes. 

Todo termina cuando se impone el castellano como la única lengua para los habitantes de los territorios conquistados y el catolicismo como la única forma de rendir culto a Dios. Porque de sendas prohibiciones nace el Flamenco y nace el andaluz. El Flamenco para no perder la memoria del dolor y lo sagrado. Y el andaluz para cantarlo. 

No olvidemos como punto de partida que la mayoría de la población andalusí se quedó. Hablo de antes de que se llevara a cabo la expulsión de judíos y moriscos, sin duda, el mayor exilio de nuestra historia junto con el padecido por los republicanos durante y después de la Guerra Civil. Y no olvidemos que, salvo excepciones tardías, en pueblos muy pequeños, aquellos conversos constituían la mayoría de sus habitantes frente a la minoría gobernante y castellana. Porque hubo conquista, no reconquista. Población, no repoblación. No hay lógica que soporte la transformación de Al Ándalus en un solar tras la conquista, ni que la "España vacía" de entonces (infinitamente más vacía que la de hoy), tuviera suficiente capacidad demográfica para repoblar el país de ciudades que siempre fue el sur y el levante peninsular. Sobre ambas mentiras se asienta el relato imposible de los mitos fundacionales de la España nacionalcatólica (p 53-4)

Según la contraportada del libro:

La "Arquelojía" de lo jondo es una emocionante defensa de las raíces andalusíes, moriscas, gitanas y negras del Flamenco escrita con una elegante aleación de rigor y belleza, Antonio Manuel demuestra que en el origen de los nombres se halla el manantial de lo jondo del que han bebido generaciones enteras, cantando al dolor y a lo sagrado, en andaluz y de memoria. 

Obviamente 'demostrar' no es la palabra más apropiada para aplicar al discurso torrencial de Antonio Manuel. Un discurso construido con base en proposiciones yuxtapuestas y rara vez interconectadas. Por desgracia para el editor de la colección, las demostraciones se hacen con argumentos, no con simples proposiciones por muy imaginativas que estas sean. Por ejemplo España es una unidad de destino en lo universal (José Antonio Primo de Rivera) es una proposición vacía al igual que la metáfora voy más caliente que el cenicero de un bingo (Belén Esteban) que tanto éxito tuvo hace unos pocos años en España. 

Antonio Manuel Rodríguez Ramos se autodefine como "intelectual andaluz y profesor comprometido", de modo semejante al que se autodefinían Goebbels y Madame Mao. Considero a Antonio Manuel menos peligroso que estos siniestros personajes, pero si algo hay de cierto en Arqueolojía de lo jondo es que se trata de "un libro Flamenco que atravesará el corazón y la razón de quien lo lea.", tal como promete la última frase de la contraportada. 

Notas

Antonio Manuel [Rodríguez Ramos], "Flamenco. Arqueolojía de lo jondo", Sevilla, Editorial Almuzara S. L., 2018. Epílogo de Manolo Sanlúcar. Edición ilustrada. Publicación: 20/04/2018. Tamaño: 15,00 x 24,00 cm. Páginas: 176. Encuadernación: rústica con solapas. ISBN: 978-84-17418-21-2. PVP: 15,95 €.

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