Ya hace muchas temporadas que Christoph König (Dresde, 1968) viene a dirigir la Real Filharmonía de Galicia, y todas las veces que le he visto -absolutamente todas- he salido satisfecho del concierto. Su dirección enseña -también con el gesto- seriedad, sensibilidad, y transparencia sonora; y sus carteles siempre se ajustan a las posibilidades de la orquesta. Mejor dicho, a los deberes de la Real Filharmonía: no es que haya -que las hay- demasiadas partituras en el repertorio clásico que siguen durmiendo el sueño de los justos (¿para cuándo una sinfonía de Joseph Martin Kraus, por ejemplo?), sino que empieza a ser alarmante el descuido del canon en su programación.
Si será alarmante, que esta noche buena parte del público habitual se quedó en casa; y lo que es peor, no vi a esos estudiantes de violín armados con sus estuches -y sus…
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