El programa n.º 14 de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León no pasará a la historia por la calidad de sus interpretaciones. Y es que realmente las obras y distribución no facilitaban el asunto al director, Lucas Macías, porque en la primera parte no iba a recibir una aclamación popular por Schönberg y en la segunda el pianista recogería todo el entusiasmo.
No fue un concierto fácil para este grandísimo oboísta cuya carrera de director está despegando. Con la Sinfonía de cámara n.º 2 no enganchó y, aunque la lectura fue muy correcta, faltó explotar muchos momentos que podrían haber dado juego, por ejemplo en lo que se refiere a contrastes tímbricos. El resultado global de Noche transfigurada fue superior para el público porque la obra es mucho más agradecida melódicamente, pero esta es una pieza de sentimientos extremos, y aquí no…
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