Con la perspectiva de estos últimos años, el decimotercer concierto de abono de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla ha supuesto un indudable punto de inflexión, en cuanto a calidad en la respuesta orquestal e interés interpretativo. Y es que, como poco, este ha estado a la altura de aquél dedicado a La consagración de la primavera de 2016 o del programa de poemas sinfónicos de Dvorak y Strauss de 2017.
Y seguramente incluso a un nivel superior ya que, adelantémoslo ya, la interpretación de la Leningrado de Shostakovich fue realmente histórica. Realmente es todo un privilegio poder disfrutar de una música tan impresionante, cuyo brutal contexto histórico en el que fue creada no hace sino espolear su magnitud artística, servida de manera tan soberbia. De una parte, la impresionante entrega del conjunto sevillano fue a más a lo largo de…
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