El director titular de la OSCyL, Andrew Gourlay, se apuntó en el último programa de la temporada un indiscutible tanto con su versión de la Misa de réquiem de Giuseppe Verdi, de la que consiguió un sonido que destacó ante todo por lo compacto. Los Coros de Castilla y León, comandados por Jordi Casas, combinaron la potencia con la transparencia (sorprendente fuga final), aunque en algunas ocasiones una excesiva rotundidad general (Sanctus) hizo que el sonido instrumental y coral se fusionaran en grado sumo, lo que dio lugar a una sensación que no fue de desorden, sino más bien de cierta pérdida de información. En cualquier caso, desde luego hay que reconocer que el trabajo realizado por esta agrupación de agrupaciones ha sido fantástico, y su resultado uno de los más efectivos y agradecidos de los que se le recuerdan.
Gourlay, con una…
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