La séptima edición (en su segunda etapa) de las Xornadas de Música Contemporánea de Santiago de Compostela ha presentado, en 2018, cambios sustanciales que han modificado ya no sólo las fechas de las mismas, que de otoño pasan a junio (entre otras justificaciones de lo más chocante: por la mayor duración de los días a estas alturas del año, aspecto que cualquier iniciado reconoce como fundamental para la música actual), sino la desaparición de las orquestas de su cartel (lo cual redunda en una menor presencia de público, cuando la
popularización
(ese mantra) de las Xornadas era uno de los objetivos este año de las mismas), así como la rescisión unilateral por parte del Ayuntamiento de Santiago (cuya concejala de «acción cultural», Branca Novoneyra, ni se presenta a la mayor parte de los conciertos: ¿cómo prescindir, por tanto, de…
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