La Philharmonia Orchestra volvía a Granada para cerrar la presente edición del Festival Internacional de Música y Danza, en esta ocasión dirigida por Esa-Pekka Salonen. Si el año anterior el conjunto británico ofreció un programa netamente ruso bajo la dirección de Heras-Casado, actual director musical del festival y a la sazón presente como espectador en el concierto que comentamos, en esta ocasión se nos ofrecía un consistente y muy germánico programa que, en cualquier caso, era una excusa idónea para apreciar las excelencias de una orquesta de primera categoría.
Y es que su particular sonido, cálido y sedoso a un tiempo, así como su enorme flexibilidad se pusieron de manifiesto en los dos compositores convocados en los atriles. Y es que la versión de la Eroica beethoveniana servida por Salonen pudo ser hasta cierto punto discutible por…
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