Si en la crónica anterior decíamos, que el Cuarteto de Leipzig nos dejó una excelente impresión de profesionalidad, musicalidad y seriedad, hoy debemos confesar que nos quedamos cortos. Tal vez haya sido el programa, o el escaso aforo: El hecho es que en el concierto de hoy, los cuartetistas se superaron y nos ofrecieron tres versiones de antología, como raras veces se tiene ocasión de disfrutar.Con muy buen criterio, el programa se basó en tres obras del romanticismo, pero totalmente diferentes entre sí, lo que permitió apreciar la ductilidad del conjunto ante diferentes retos expresivos. El Cuarteto en la menor llamado Rosamunda de Schubert es todo nostalgia, de una delicada belleza a través de melodías y giros ensoñadores. La sutileza de los pp del 1º violín, acompañado por murmullos en las voces bajas, cautivó los sentidos. Y cuando…
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