No son muchas las ocasiones en las que podemos escuchar las Visiones Fugitivas de Procofiev, este misterioso conjunto de veinte piezas breves encierra muchísimas sugerencias, algunas de ellas inasibles al espacio de una crítica, por tan subjetivas y personales. Lo que a nadie se le debe escapar es que se trata de una de las piezas más visionarias de su autor. Inspiradas por la poesía del simbolista Constantin Balmont, las Visiones tienden puentes a músicas, de un modo efectivamente, cuasi visionario. De esta manera hay en ellas una similar preocupación armónica a la de Scriabin, un gusto por la forma aforística emparentada con Webern - pero sin llegar como él a la atonalidad -, un cierto cariz místico que recuerda a Scriabin pero no menos a Messiaen, y oyendo atentamente la pieza número dieciséis, Dolente: ¿no hay mucho de está música en…
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