El ciclo Grandes Intérpretes ha tenido un primer encuentro con Hélène Grimaud, digno de total agradecimiento. La buena música y el dominio interpretativo rondaron la noche. El programa previsto tuvo cambios de última hora y la 'Sonata n.º 2' op. 31 de Beethoven, conocida por todos como Tempestad, fue sustituida por la op. 109 del mencionado compositor. La estructura del concierto se articuló in crescendo. Los cuatros regalos que el público aclamó con insistencia, fueron pequeñas joyas que representaron el buen gusto y la experiencia de esta joven pianista.Para todos quedaron evidentes las aptitudes, el virtuosismo, la destreza técnica y la terminación artística que se exige Hélène en sus interpretaciones; no es casual que desde su adolescencia haya obtenido importantes premios y realizado conciertos con los mejores directores del…
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