A un escaso mes de acabar el curso escolar, que no los tediosos exámenes que de nuevo serán los reyes de Junio y parte de Julio, y por lo tanto casi al final de este VI Ciclo Complutense, he tenido la suerte de asistir al evento que la Fundación de la Universidad ha preparado con un gran acierto dentro del programa: la primera interpretación en España de la Sinfonía de juventud de Grieg, que él mismo "prohibió". Cierto es que empresas, fundaciones, orquestas y particulares varios programan sus conciertos en base a lo que un público, o cierta sección del mismo, pide y demanda.Otros simplemente hacen oidos sordos, la gran mayoría, y en base a los gustos del directivo de alto rango o "lo que le gusta a mi señora" forman una serie de espantosos programas que lo único que consiguen es que el público se quede estancado en Heroicas y Patéticas…
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