«Yo he llegado a la música más tarde que a la pintura, pero he recibido de ella un inagotable caudal. He aprendido mucho de la mutua potenciación de la música y la palabra en Schönberg y, sobre todo, en ese lugar de la aventura creativa moderna que es para mí el Wozzeck de Alban Berg. Los rastreadores de influencias pueden circular por canales estrechos e incomunicados. No prestan mucha atención a estas cosas. Sin duda, yo he sido profundamente modificado por la escucha de ciertos compositores, como Varèse o Webern. La música breve, precisa, fulgurante, de Webern fue para mí un encuentro radical. La primera vez que oí a Webern en un concierto escribí compulsivamente durante la audición. Hay poemas y fragmentos de poemas míos que vienen directamente de la música. Por ejemplo, el título y el final del poema «Invención sobre un perpetuum…
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