Mucho se debate actualmente sobre la supervivencia de la ópera contemporánea, un asunto que parece no tener nunca fin y que involucra a musicólogos, programadores musicales y compositores comprometidos con la concepción de nuevas obras para la escena. Algunos abogan por la reinvención de nuevas fórmulas para calar más en un público ampliamente conservador que contempla con recelo las experimentaciones vanguardistas, mientras otros ya certifican su defunción.
Sin asomo de dudas, una de esas salidas o vías de escape para la permanencia de un género musical del que, tras hacer balance histórico de su azarosa existencia en nuestro país (siempre aludiendo a su inconfundible marca de ópera española), podría ver peligrada su integridad, es el retorno a los procedimientos tradicionales, apostando por la melodía como eje sustentador de las óperas…
Comentarios