Al igual que la música, tienen los aplausos diferentes ritmos e intensidades, distintos timbres y texturas especiales que los distinguen, y que difícilmente se escapan al oído de quien, músico o simplemente aficionado de larga trayectoria, tiene sensibilidad para captarlo. A lo largo de este concierto de la Orquesta Sinfónica de Galicia dirigida por López Cobos, hubo una notable y muy matizada secuencia de vítores, ovaciones, aplausos y palmadas.Tras las que comienzan a ser acostumbradas palmas de saludo a la presencia del concertino, al entrar Mørk y López Cobos sonó una cerrada ovación de intensidad y duración mayores de lo habitual, como saludo a solista y director, y preámbulo de la primera parte del concierto, con el Concierto para Violonchelo en La menor de Schumann.Ya habíamos tenido en Mundoclasico.com noticias de Truls Mørk, a…
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