España - Andalucía

¡Que suenen con alegría!

José Amador Morales

lunes, 17 de diciembre de 2018
Córdoba, viernes, 7 de diciembre de 2018. Gran Teatro de Córdoba. ¡Que suenen con alegría!, selección de canciones y villancicos populares navideños. Ainhoa Arteta, soprano. Manuel Lombo, cantaor. Santiago Lara, guitarra. Diego Villegas, viento-madera. Antonio Corrales, contrabajo. Eduardo Aguirre y Pedro Navarro, percusión. Lucía Moreno, piano y dirección musical. Francisco López, dirección escénica.
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Ideado como propuesta escénico-musical que “va más allá del mero concierto”, según ha explicado Francisco López, su director de escena, el espectáculo ¡Que suenen con alegría! protagonizado por Ainhoa Arteta y Manuel Lombo ha recalado (tras estrenarse en Jerez y antes de pasar posteriormente por Sevilla y Cádiz) en el Gran Teatro de Córdoba, en pleno puente de la Constitución. Compuesto por una serie de temas procedentes del cancionero tradicional de Navidad que se interpretan junto a clásicos y nuevas composiciones musicales, asistimos sin embargo a versiones expresamente creadas para un conjunto formado indistintamente por el piano, clarinete, flauta, armónica, contrabajo, guitarra flamenca y percusión, que se beneficiaron de una puesta en escena y una luminotecnia que, en su sobriedad, otorgaron un indudable impacto visual a la propuesta. En los instrumentos destacaron el fantástico Santiago Lara a la guitarra y Lucía Moreno al piano. 

Por su parte, Arteta y Lombo ofrecieron una indudable química, lógicamente más afectiva y escénica que meramente vocal, con la que hicieron las delicias de un público entusiasmado. El cantaor sevillano, de voz aflamencada de emisión homogénea, tremendamente natural y fraseo muy elegante, se encargó de la parte más popular y folclórica -“local” si se nos permite la expresión- del programa, con versiones naturalmente idiomáticas y flamencas de piezas como Al niño antes de nacer, Bulería de los Reyes Magos o Al Rey de los Cielos. Más fuera de su esencia y desde luego muy por debajo de los límites vocales que acostumbra, si bien simpatiquísima con el público y elegante como siempre, Ainhoa Arteta puso voz a canciones más foráneas como la vasca Hator hator, Ave María de Schubert o Go tell it to the mountain. No obstante se atrevió con villancicos más andaluces como Nana de Jerez, La Virgen se está peinando o Bulería de los Reyes Magos en los que salió más airosa con su expresión corporal que con unos adornos canoros que le eran evidentemente ajenos. 

Tal vez lo mejor del concierto puso de manifiesto lo peor, es decir, la excesiva amplificación. Fue a la mitad de la Bulería de Santa María cuando Manuel Lombo, tapando su micrófono, exhibió su voz natural y puso de manifiesto su adecuada proyección en un teatro como el cordobés. En dicho momento, la autenticidad tímbrica del sevillano hizo las delicias de los presentes que estallaron en todo un delirium tremens. Curiosamente, a continuación Ainhoa Arteta hizo lo mismo con un hermoso Ave María de Schubert cantado con el único acompañamiento del piano, igualmente sin amplificación, evidenciando que volumen y proyección no le faltan a la soprano vasca.

Tras el excesivo empalago, por su reiteración y artificio, de Sembrar en Navidad, Arteta y Lombo ofrecieron unas tan sentidas como desenfadadas interpretaciones fuera de programa de Noche de paz y Dime niño, esta última -cuyo estribillo da título al espectáculo- con el concurso de un público entregado. 

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