Para el concierto que hace duodécimo en la temporada de abono, teníamos a un debutante en el podio del Teatro de la Maestranza, el director vienés Théodor Guschlbauer, seguramente conocido por los melómanos y discófilos por sus muy apreciables grabaciones de música del período romántico en Erato.El programa que se presentaba, era singularmente interesante por la presencia de una obra que era estreno para los profesores de la Sinfónica de Sevilla; Los frescos de Piero della Francesca de Bohuslav Martinu. Posiblemente, sea esta una de las piezas orquestales más difundidas de su autor, y también una de las más logradas en cuanto a la conjunción que en ella se dan de todas las características que hacen de su creador uno de los máximos representantes de la música checa en el siglo XX: neo-impresionismo, gusto por originales combinaciones…
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