No siempre contundente y a veces cogido por los pelos, el cuarto concierto de abono de la presente temporada de la Sinfónica de Sevilla se presentaba bajo el título “Pasión por Pushkin” al girar el programa -presuntamente- en torno a la figura del gran escritor ruso. Un programa, dicho sea de paso, variopinto al tiempo que contundente (duró más de dos horas y media) en el que, eso sí, se impuso el inefable atractivo de la música rusa.
A nivel interpretativo, lo mollar del concierto estuvo constituido por las Variaciones sobre un tema de Paganini en la primera parte, así como la suite Cascanueces en la segunda. La pieza de Rachmaninov se abrió paso tras una -más bien poco lucida- Polonesa de Liadov (compuesta en memoria de Pushkin) con demasiado ruido y brocha gorda sonora; algo que afortunadamente no se repitió en el resto de la velada.…
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