He tenido ocasión de escuchar en el plazo de poco más de dos meses a la Real Filharmonía de Galicia en su sede, el acogedor, cómodo y funcional Auditorio de Galicia, de acústica un poco seca para conciertos que requieran de grandes formaciones orquestales y corales. Pese a ello, y en la primera de las dos ocasiones a las que me estoy refiriendo, el resultado fue una más que notable interpretación del Fidelio de Beethoven en versión de concierto.No voy a repetir la crítica que ya se hizo en su día en este diario musical electrónico, con la que estoy, en líneas generales, de acuerdo. Mas si comentar, desde mi perspectiva de oyente ocasional de esta orquesta gallega y de su temporada de abono, la notoria mejoría que observé respecto de unos meses atrás. Puede ser que la orquesta, hace un año aproximadamente, pasase por un mal momento, con…
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