La necesaria inclusión de obras de estreno en una temporada no siempre da lugar a programas coherentes, dado que muchas veces aquellas van por libre y lograr conexiones en el mismo concierto resulta tarea difícil; máxime si es una obra como la de Nuño Fernández Ezquerra, ganadora de un concurso. Pero parece que a veces las cosas deben salir bien, y en este caso se logró un programa congruente en múltiples aspectos, centrado en lo que podría definirse como la tímbrica del impresionismo en su más amplio sentido.
Figura de luz indómita es espléndida, ya desde una base sonora distinta a lo esperable en una orquesta sinfónica, lograda con una utilización poco habitual de los instrumentos que se aprovecha con coherencia e inteligencia. La fluidez y la tensión se combinan de forma admirable, y esta última se consigue con recursos más…
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