Se nos viene encima el comienzo de la temporada lírica 2002 en el Teatro Municipal de Santiago. La seguidilla de seis títulos, que desde el 15 de mayo al 31 de octubre nos mantendrán ocupados, es muy esperada por todo el público local, ya que el Municipal es la única casa de ópera de la ciudad y casi el único lugar del país -salvo esporádicas presentaciones en otras ciudades; aproximadamente dos o tres títulos por año- donde se realizan montajes regularmente. A pesar de ello, la administración del teatro es muy conservadora en cuanto a las obras que se representan, mostrando normalmente óperas muy vistas y ya incluso pasadas de moda en todos los escenarios del mundo. Había, sin embargo, una tendencia a comenzar a revertir este hecho, observándose en temporadas pasadas títulos como La Nariz en 1996, Jenufa en 1998 o Wozzeck en 2000,…
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