Un día después del estupendo concierto ofrecido por el tenor Pablo García López y el Cuarteto Clásico de Córdoba, se presentaba el también cordobés Pablo Amorós en el mismo Teatro Góngora para ofrecer un contundente programa pianístico (algún medio local ha llegado a hablar con perspicacia del “musical fin de semana de los Pablos”).
La primera parte fue dedicada al completo a Robert Schumann quien compuso su sencilla Arabesque en 1838 como un compendio de contrastes musicales de alto calado expresivo y sus más complejos Estudios sinfónicos como una suerte de tema con variaciones (tomado del barón Von Fricken, flautista y padre de Ernestina, uno de los primeros amores del compositor) en las que despliega todo el potencial sonoro y cromático del instrumento. En sendas obras Amorós ofreció una interpretación en la que puso de manifiesto su…
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