Treinta años después de su inauguración, durante el mes de enero el Auditorio de Galicia ha renovado sus butacas –a la vez que se ha modificado ligeramente la orientación de las últimas filas de ambos laterales para una mejor visión del escenario- y la alfombra roja de sus pasillos. Ya tocaba, y el resultado es satisfactorio, aunque –como con los zapatos nuevos- hará falta un tiempo para que los recién estrenados asientos “se den”. De todos modos, la mejor forma de celebrar esta renovación es con un buen concierto, y a fe que esta noche Paul Daniel y la Real Filharmonía de Galicia estuvieron a la altura de la ocasión con interpretaciones estupendas de tres grandes obras del siglo XX.
Qué gustazo escuchar la obertura de Funny Face dada con tanto atino estilístico: Daniel sabe lo que es un musical y sabe que sus sabrosísimas melodías han de…
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