Tras la decepción que supuso que Andrew Norman no terminara su esperado concierto para violonchelo, comisionado por la OSCyL y otras orquestas, para el concierto de temporada n.º 9 se apostó por lo seguro: crear un “todo Shostakóvich” desde la obra que permanecería y que a su vez sería grabada en la siguiente semana: la Sinfonía n.º 10. En este sentido, fue algo lógico seguir contando con el gran violonchelista Johannes Moser, que ya había interpretado la obra sustituta en este mismo auditorio hace once años, el Concierto para violonchelo n.º 1.
Moser superó con creces aquella visita y ofreció una versión inolvidable. Su concepto es muy expresivo pero nada enfático, y se apoya en un fraseo que bascula entre la originalidad y la pasión dentro de unos límites perfectamente interiorizados. Su magisterio se transmite desde la esencia de una…
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