Sólo después del concierto leí la biografía del francés David Grimal (Châtenay-Malabry, 1973) que consta en el programa de mano, y entonces me enteré de que fundó la orquesta Les Dissonances, que se caracteriza por tocar sin director. Cuando vi el cartel de esta función me había hecho a la idea de que Grimal tocaría y dirigiría a la vez el Concierto de Brahms (algo que se me antoja muy difícil, por no decir insensato), y que empuñaría la batuta en la Séptima de Beethoven. No acababa de entender qué se quería decir en el anuncio presentando a Grimal como “director artístico y solista”, pero no me cabía en la cabeza otra alternativa que mi idea preconcebida.
Me equivoqué de medio a medio. Grimal salió, saludó, y bajó la cabeza sin dejar de dar la cara al público hasta que se hizo el silencio. “No se atreverán”, pensé para mis adentros; y se…
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