Dentro del ciclo de música de cámara que viene ofreciendo Andalucía Clásica en el sevillano Espacio Turina, la cita que comentamos constituía por derecho una de las referencias indiscutibles de la presente temporada. No en vano, la programación de los dos tríos para piano, violín y violonchelo que Franz Schubert compuso en su último año de vida (1827), publicados a título póstumo, era un reclamo que quedó de manifiesto en una sala prácticamente completa de público.
Si en el Trío nº1 Schubert tiende a un lirismo y, en algunos fragmentos, y a una complacencia musical de corte clasicista (en la línea de su Sonata para piano en Sol Mayor D.894 en la que se inspira), el soberbio Trío nº2 es profundamente romántico en el concepto y en la forma. Así, la partitura atrapa por su belleza ya desde el Allegro moderato y emociona con el famoso Andante…
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