Siempre he sentido gran admiración por Arthur Miller como dramaturgo; y un poco de envidia, por qué no reconocerlo, por su relación con Marylin Monroe, que si bien debió ser difícil y tormentosa, al menos, fue breve e intensa. Conque no me ha sorprendido que le hayan concedido hace apenas unos días el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Sin embargo, lo que sí me ha asombrado bastante es conocer la composición del jurado que le otorgó el galardón, donde se adivina que la sombra del periodista Luis María Ansón es tupida y alargada en la Fundación que patrocina estos galardones.Si el insigne académico desea que su campaña propagandística para que estos premios españoles puedan no ya codearse con los Nobel -- vana pretensión que queda al descubierto sin más que observar algunos rotundos yerros en la categoría de ciencias naturales --…
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