Dicen que hay que tener cuidado con lo que uno desea, porque a veces se puede cumplir. Hace apenas tres meses, tras una espléndida interpretación de Funny Face con Paul Daniel, expresé aquí mi deseo de que la Real Filharmonía profundice en George Gershwin. Mira por dónde esta noche me sirven dos tazas, encima al mando de un artista tan afamado en este repertorio –y a quien nunca había podido ver en directo- como el británico Wayne Marshall (Oldham, 1961), y por si fuera poco el concierto de esta semana cae en viernes –que uno siempre está de mejor humor-. De manera que entré en el Auditorio frotándome las manos.
Frotarlas, frotémelas; pero menos de lo que hubiese querido. Escuchar la obertura de Strike up the Band! en tan expertas manos provoca inevitablemente –y felizmente- que el espectador no pueda estarse quieto en su butaca, tal es…
Comentarios