De un tiempo a esta parte, se viene imponiendo a pasos agigantados por una parte de los directores de escena de este país lo que podría llamarse la renovación de argumentos o creación de dramaturgias alternativas en relación con los grandes títulos de nuestro teatro lírico. De esta práctica se desprende que los registas consideran en su fuero interno y en la materialización externa de sus ideas que, carentes de validez y adecuación a los tiempos actuales, los textos originales de las zarzuelas tienen que ser necesariamente readaptados o replanteados desde visiones contemporáneas, en muchas ocasiones con el pretendido objetivo, convertido ya en obsesiva excusa, de acercar el género a nuevos públicos. Y es el Teatro de la Zarzuela, coliseo lírico nacional por derecho propio, el que en las últimas décadas ha venido auspiciando…
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