Para su último concierto de esta temporada la Sinfónica de Galicia y Dima Slobodeniouk han buscado un programa con dos autores que tienen en común una profunda espiritualidad. Por un lado la Cuarta Sinfonía de Anton Bruckner, de cuyo catálogo orquestal la OSG ha hecho una especialidad de la casa (en Coruña el buen Anton ya es como de la familia); por otro Sofia Gubaidulina, respetadísima compositora -casi nonagenaria pero que mantiene una actitud juvenil diría que rayana en la insolencia-, de cuyo Triple Concierto -estrenado en Boston hace un par de años- esta noche se daba la primera audición en España.
El título completo de la obra -de veinticinco minutos de duración y en un único movimiento- es Triple concierto para violín, violonchelo, bayán y orquesta. Conviene, de entrada, aclarar que el bayán es un acordeón cromático ruso con…
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