Torroella de Montgrí, una pequeña ciudad de sugestiva solidez medieval y vibrante multiculturalidad, hoy cubierta de lazos amarillos, comenzó su 39 festival de música y arte con el estreno catalán de Las rutas de la esclavitud. Se trata de un compendio de canciones y ritmos concertados por Jordi Savall como testimonio y memoria de lo único que los esclavos africanos pudieron llevar consigo cuando los sacamos de su tierra y sus familias para traficar con ellos.
El espectáculo documenta cómo este cantar y bailar pasó a formar parte de nuestra propia identidad cultural. Algo así como una expresión musical del dilema que inspira la filosofía del maravilloso National Museum of African American History & Culture de Washington DC: ¿Qué sería de nuestra propia cultura sin el aporte de esos africanos que esclavizamos a partir del siglo XV para…
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