Eso de “descubrir lo que existe” fue algo que dijo Carlo Rizzi hace unas semanas cuando, en ocasión de hacerse cargo como director artístico de Opera Rara, aludió a la fascinación de sentirse aguardado por obras de arte a la espera de salir de los archivos del olvido, sean éstos bibliotecas, monasterios o rincones empolvados y bajo llave en teatros viejos. De rescatar este material se viene encargando Opera Rara desde hace cincuenta años. Poca justicia le hacemos los críticos a esta compañía fundada por Patric Schmid hace medio siglo, porque cuando graba y presenta una ópera en versión de concierto, las notas periodísticas tienden a ponerla como curiosidad. Es una curiosidad compartida con algunos operómanos, que tratan de lucirse mencionando títulos desconocidos para que sus ocasionales contertulios abran la boca y piensen: “¡éste sí…
Comentarios