Ibermúsica nació en 1970 de una idea, descabellada para aquellos tiempos, de su creador, Alfonso Aijón, tras algunas experiencias frustrantes con orquestas y organismos oficiales. En aquellos años Madrid era un desierto musical que tenía dos oasis, no siempre feraces que eran las temporadas de la Orquesta Nacional de España y de la Sinfónica de RTVE en el Teatro Real, que entonces estaba configurado como sala de conciertos.
Al principio y hasta 1980, Ibermúsica organizaba ciclos de solistas de renombre y calidad, pero con escaso éxito de público. Entonces su fundador se arriesgó a que el modesto ciclo de solistas se convirtiera en una amplia temporada de conciertos con las mejores orquestas y directores de cada momento. Por ello, el señor Aijón ha sostenido con toda razón, en una reciente entrevista publicada por el diario El Mundo que: “
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