La buena impresión dejada por la interpretación de El holandés errante en versión de concierto y semi-escenificada, en el Auditorio Nacional de Música por la Orquesta y Coro Nacionales de España, dirigidos por David Afkham, a mediados de enero de 2016, hizo que las expectativas de la gran mayoría del fiel público de la OCNE fueran elevadas. Y debe empezarse esta crítica aseverando que no quedaron defraudados, excepto quizá, los viejos wagnerianos que añoran a los cantantes y directores que ya no están en vida y que no se espera vuelvan a aparecer en anheladas aunque imposibles reencarnaciones.
También debe señalarse de entrada que el equilibrio entre la compañía de canto y la orquesta y coro que se logró en El holandés errante no se alcanzó esta vez, fundamentalmente por la escasa entidad del “Tristán” de Frank Van Aken y ciertos reparos…
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