Después del concierto especial de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), bajo la dirección de Ricardo Vargas, dedicado a los ganadores del Concurso de Jóvenes Solistas, salí del Auditorio Nacional, el viernes, impresionado y complacido por las tangibles muestras de talento que los participantes desplegaron.La reciente edición del certamen evitó la desigual preferencia acordada en el anterior a los concursantes pianistas, que acapararon cuatro de los siete lauros. En esta tanda hubo un premio único para teclado, y los restantes, de un total de ocho, se repartieron entre cuerdas, vientos y, por vez primera, canto. De ese modo se reparó una omisión inexcusable, puesto que la voz es el primigenio instrumento músico.¡Y qué voz! ¡Y qué ángel! La soprano Laura María Corrales encantó con los timbres claros y afinados y la apostura escénica que…
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