El octavo concierto de la Orquesta Sinfónica de Galicia en su temporada de abono 2019-2020 nos presentaba un cartel de esos que nos llevan a preguntarnos qué inextricables arcanos mueven la mente de un director a la hora de armar un programa que, como éste, carece de toda lógica conceptual, temática o, incluso, musical. Claro que, si uno se lo propone, puede acabar encontrando los tres pies al gato, o las cuatro líneas al pentagrama, y si algo comparten las partituras que abrían y cerraban este concierto, es el representar dos amaneceres para sus respectivos creadores: en el caso del joven compositor gallego Hugo Gómez-Chao Porta (A Coruña, 1995), por tratarse de su primera pieza orquestal; en el de Johannes Brahms (Hamburgo, 1833 - Viena, 1897), por constituir su iniciación en un género que tanto respetaba como el sinfónico.
Por tanto,…
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