Al parecer, la australiana Jessica Cottis (Sale, Victoria, 1979) padece -o goza- de sinestesia, esto es la capacidad de experimentar el sonido en forma de colores. Ignoro si esa facultad es innata o se puede adquirir, el caso es que habiendo estudiado órgano con Marie-Clare Alain y dirección con Sir Colin Davis, lo que no tuviera de nacimiento a buen seguro lo aprendió después. Tal vez eso explique, al menos en parte, la inmejorable impresión que me causó en su debut con la Real Filharmonía, incluso en un programa tan poco colorista como el que figuraba en el cartel. La otra parte que apoya el elogio es una musicalidad desbordante y un buen gusto palmario.
Hacía tiempo que no se escuchaba aquí un Beethoven tan bueno, y no se me ocurre mejor manera de homenajearle en este año de conmemoraciones del aniversario de su nacimiento. Por de…
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Pocos músicos españoles con el talento del señor Solinís son los elegidos para dar un nuevo aliento a la música clásica. El crítico Alfredo López deja ver una vez más la falta de conocimiento de la música en general, llenando sus críticas de palabrería ajena al arte musical por desconocimiento y tirando de clichés que beben de conceptos estéticos de épocas pasadas. Una pena.