El Teatro Calderón de la Barca acogió tres representaciones de Un ballo in maschera en una producción de la Ópera Estatal de Hungría, dentro de un "ciclo" que demuestra que Valladolid sigue sin tener acceso a una temporada de calidad (o, simplemente, a una temporada), que sí poseen otros teatros de parecidas características. Por supuesto, eso no importa demasiado a algunos altos cargos que podrían remediarlo y de los que directamente depende el teatro, dada su actual desgana por todo aquello considerado "vetusto" o que no les sirva para promocionar lo más afín a sus intereses. Quizá el poder conceptual de las puestas en escena actuales sea considerado algo poco efectivo. El cine, un arte mucho más popular, funciona mejor.
Precisamente lo conceptual no fue el punto fuerte de esta representación, ya que la puesta en escena utilizaba…
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