Menudo festín musical nos ofreció la Orquesta de Córdoba en su décimo concierto de la presente temporada de abono, posiblemente el más redondo de la misma junto a aquél más carnavalesco de febrero. Bajo el título Invitación a la Danza el director invitado para recrear el suculento programa previsto, el inglés Howard Griffiths, se convirtió en el protagonista de la noche al recibir una de las mayores ovaciones que un director musical haya recibido del público cordobés no dado especialmente a una excesiva aclamación a la batuta. Con gestos contenidos pero enérgicos, con una evidente capacidad expresiva en el rostro que sugería en todo caso un gran apasionamiento, el maestro Griffiths demostró la intuición musical de los mejores ante la orquesta y la sencillez de los grandes ante el público. También es de justicia señalar el rendimiento…
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