Opinión

La banalidad de las estatuas

Agustín Blanco Bazán
Sir Edward Colston Sir Edward Colston © 2020 by Alamy

Una nota en El País de España (hay otro en el Uruguay) sobre la “guerra de las estatuas” en Inglaterra me anima a contribuir a este tema curiosamente crucial en una nación donde las frustraciones del presente son tan frecuentemente canalizadas en la obsesión por fetichizar el pasado.

En 1996 Aldeburgh rechazó erigir una estatua para el más grande de los compositores británicos. Benjamin Britten también había enriquecido la ciudad y sus alrededores con un gran festival musical, pero era homosexual y algunos rumores sobre sus tendencias pedófilas acababan de ser revelados en varias publicaciones. Algo parecido ocurrió con Oscar Wilde, que tuvo que esperar hasta 1998 para tener su primer monumento en un país donde este honor es pródigamente conferido a muchos militares. Sir Arthur “Bomber” Harris, por ejemplo, un comandante de la fuerza…

Contenido exclusivo para suscriptores

Inicia sesión o crea tu cuenta gratuita para desbloquear hasta 10 lecturas mensuales de contenido reservado.

Iniciar sesión Crear cuenta
Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.
🎂 Mundoclasico.com cumple 30 años el 1 de mayo de 2026

Desde 1996, informamos con independencia sobre música clásica en español.

Para disfrutar plenamente de nuestros contenidos y servicios, regístrate ahora. Solo lleva un minuto y mejora tu experiencia como lector.

🙌 Registrarse ahora