Opinión

Quiebra de un conservatorio vienés

Maruxa Baliñas

jueves, 2 de julio de 2020

A las muertes -lo peor de todo-, el cierre de los teatros y salas de conciertos, la anulación o profunda reconversión de las programaciones musicales, las cuales unidas al confinamiento de los artistas significa en muchos casos situaciones económicas difíciles para los profesionales tanto en el presente como en el futuro cercano, los cierres de negocios vinculados a la música, y demás consecuencias de esta pandemia, se unen también las noticias del cierre de centros educativos. El Prayner Konservatorium Mag. Schmid e.U.de Viena, un conservatorio privado que llevaba funcionando desde 1905, acaba de solicitar la apertura de un proceso de 'reorganización de su deuda' que parece significar su cierre definitivo.

Desde el mes de marzo, en que se cerró el conservatorio, algunos alumnos se dieron de baja para volver a sus países de origen o dejaron de pagar sus clases, y el semestre de verano se ha cancelado totalmente. Aunque las clases online han sido el recurso de muchas escuelas y conservatorios, no todas las asignaturas se pueden cursar de este modo, por lo menos manteniendo la calidad y atención necesaria al alumnado. En este momento la deuda del Prayner Konservatorium, que emplea a unos 170 profesores (entre ellos Maksimilijan Cencic, padre del contratenor, fallecido durante la pandemia, que enseñó allí durante más de 20 años), asciende a unos 720.000€, por lo que su director ha propuesto un 'procedimiento de reestructuración de la deuda'. 

Nuevamente el COVID -como comentábamos hace unos días respecto a las tiendas de partituras e instrumentos- parece haber sido el desencadenante más que la causa, pero a veces -cada vez con más frecuencia- cabe preguntarse si la 'nueva normalidad' de la que tanto nos hablan será en realidad el 'tiro de gracia' de una vida musical que se estableció desde el siglo XVIII, se generalizó en el siglo XIX y que -aunque en crisis desde hace varias décadas- nos había parecido casi un 'derecho' a los muchos aficionados a la música que por el mundo andamos. 

Dentro de las difíciles situaciones que se están viviendo, el cierre de un conservatorio privado en Viena no parece una gran noticia, pero crece cuando pensamos que este conservatorio se creó en 1905, en la época en que Viena estaba pasando por uno de sus momentos más brillantes cultural y musicalmente hablando, que aún estaba muy presente el recuerdo de Brahms (fallecido en 1897) y en menor medida de Bruckner, quienes habían sido sustituidos muy dignamente por Mahler, von Zemlinsky, o Schönberg y sus alumnos, que allí dirigían y estrenaban sus obras todos los grandes compositores europeos (Bartók, Dvorák o Richard Strauss entre ellos) y que -aunque París y Berlín le hacían una gran competencia- Viena era una de las principales mecas para cualquier estudiante destacado de música; muerto von Bülow, Mahler, Weingartner y Furtwängler dirigían regularmente; allí Hanslick, Korngold, y luego Adorno hacían sus duras críticas musicales y creaban un canon estético muy duradero. 

Desde este punto de vista, el de toda la historia musical de Viena en el último siglo, como realidad objetiva y profesional y como construcción de ese mito musical tan profundamente interiorizado por todos los aficionados a la 'música clásica', que abarca desde Vivaldi -fallecido en Viena- a la actualidad de Olga Neuwirth, pasando por el 'clasicismo vienés' y la 'segunda escuela de Viena', entonces el posible cierre de este conservatorio se convierte en una triste metáfora de un mundo que quizá esté cambiando tan profundamente que tengamos que hablar de una nueva etapa en la historia de la música. 

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