Como ocurrió la temporada pasada, una obra poco interpretada de Beethoven se acompaña de dramaturgia en uno de los conciertos del ciclo de temporada de la Sinfónica de Castilla y León. Pese a ello, las diferencias entre aquel Prometeo y este Egmont son más que evidentes, porque en la adaptación de la obra de Goethe no ha habido prácticamente puesta en escena: el actor leyó su texto desde el lado derecho y la soprano, que colabora con sus dos lieder y un par de frases habladas, se ubicó en el izquierdo. En el suelo, entre ambos, había un casco militar.
El texto fue una especie de resumen narrativo de la obra, que no despuntó emocionalmente hasta su última parte (encarcelamiento, visión y muerte de Egmont), cuando empezó a jugarse con gradaciones de volumen, acompañadas de percusión en los laterales de la sala, que fueron efectivas. Hasta…
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