La actividad profesional me obliga a que cada mañana mi primera tarea consista en la consulta del Boletín Oficial del Estado, el de la Unión Europea, los Diarios Oficiales de tres Comunidades Autónomas, y los Boletines Oficiales de otras tres provincias. Estoy más que acostumbrado, sé cuándo, dónde y cómo buscar, de modo que sobrevolar tanta prensa oficial me lleva normalmente poco tiempo, salvo cuando se publica una norma que afecta a mi trabajo o a mi hacienda. Hasta que en marzo llegó el estado de alarma. A partir de ese momento me vi –como todo el mundo- en la necesidad de consultar los diarios oficiales varias veces al día, incluídos los domingos y especialmente a pocos minutos antes de medianoche. Porque esas normas afectan a todos los ámbitos de la vida.
Sin ir más lejos, a última hora del miércoles 21 de octubre –víspera de este…
Comentarios